En el siguiente extracto, Leonardo Rosso nos invita a reflexionar sobre nuestra modalidad de interacción cuando planteamos un punto de vista o damos una opinión. Cómo nos comunicamos y con qué finalidad.

La Construcción de la Crítica

En general, el peso específico de la crítica está muy sobrevalorado, dado que desde mi punto de vista la crítica queda huérfana si no es acompañada de lo “constructivo”.

La crítica por sí misma puede empuñarse como un arma de desacreditación a otro u otros. De igual modo, para realizar una crítica no se requiere ninguna calificación o esmero: cualquiera puede lanzar una piedra.

Para construir con la crítica, uno tiene que desarrollar empatía, es decir, lograr ponerse en los zapatos del otro, y en esa búsqueda de empatía se genera pertenencia.

Podríamos decir que la “crítica” es 1.0, y la “crítica constructiva” es 2.0. ¿Por qué? Porque en este caso interesa el Otro. Ese otro que puede ser nuestro jefe/a, un compañero/a de trabajo, un amigo/a, nuestra pareja, los hijos, padres, un mozo, azafata o chofer de colectivo.

El ejercicio del “buen” Feedback

Dar feedback es todo un aprendizaje. En los valores de nuestra sociedad, podemos observar que la “crítica” está escindida de lo “constructivo” y esto produce, muchas veces, un bloqueo en la comunicación.

Sócrates, por ejemplo, entre sus muchas enseñanzas y reflexiones, plantea 3 filtros para empezar a hablar. Es decir, antes de hacerlo preguntarnos:

1. ¿Es verdadero?
2. ¿Es necesario?
3. ¿Es amable?

Hacer este check antes de iniciar un diálogo, podría funcionar como una buena “póliza de seguro” para el encuentro, lo cual desde el punto de vista de resultados puede ser muy auspicioso.

En la arquitectura organizacional, existen innumerables espacios de ajuste mutuo, necesarios para generar un buen clima, una buena convivencia.

En la medida que entrenemos nuestra capacidad de crítica constructiva, tanto en lo individual como desde lo colectivo, la empleemos y sea parte de nuestra cultura, al final del proceso encontraremos canales de comunicación más desarrollados, flexibles y efectivos. Canales que también resultan interesantes para nuestra calidad de interacción, y que pueden comenzar en nuestra práctica laboral, pero que continúan en todo nuestro proceso de vida.

 

Por Leonardo Rosso – Director Gaudens – leorosso@gaudens.net

Compartir: